La luz verde ya tiene su propia parroquia

Artículo publicado en el diario digital El Progreso el 18 de octubre de 2015

Por conciencia, economía o casualidad, todos ellos optaron por suministrarse de electricidad producida exclusivamente con energías alternativas. Es lo que algunos llaman energía verde. Un paso más a favor del medio ambiente y, quizás, del bolsillo.

Algunos son solo clientes, que contrataron los servicios de suministro de una comercializadora eléctrica verde, y otros incluso son cooperativistas, que aportaron un pequeño capital para producir ellos mismos la luz que después consumen. En cualquiera de los casos, la premisa es siempre la misma: consumir exclusivamente energía alternativa y sostenible.

Optar por este tipo de consumo supone, en muchos casos, poner en práctica la conciencia ecologista de muchos de estos usuarios, que no dudan en poner su granito de arena con el medio ambiente, día a día, para conseguir de esta forma respetar al máximo la naturaleza.
Lander Massana y Laura Vadillo se dejaron llevar por esta conciencia ecologista, que aplican continuamente en su vida diaria. Para empezar, ellos dos regentan Naiterra, una tienda de productos ecológicos y medicina natural, que abrieron hace ya más de dos años. Pero también el respeto al medio ambiente que ambos profesan lo llevan a un estilo de vida muy personal en el que cuidan hasta el más mínimo detalle para no dañar el medio ambiente.

Laura Vadillo y Lander Massana, pareja que regenta la tienda Naiterra, instalaron sistemas de ahorro de agua en casa, no tienen wifi y usan pinturas ecológicas. J. VÁZQUEZ/ TOÑO PARGA/ MARTA MANCEBO/ XESÚS PONTE

Laura Vadillo y Lander Massana, pareja que regenta la tienda Naiterra, instalaron sistemas de ahorro de agua en casa, no tienen wifi y usan pinturas ecológicas

“Al final, esto es un estilo de vida, una filosofía que influye en todo, incluso en nuestra dieta y la forma de comer. Por ejemplo, nosotros intentamos comer alimentos lo más naturales posible. Tenemos un huerto donde producimos nuestras hortalizas y verduras y criamos gallinas y pollos que andan libremente por el campo”, afirma Laura.

Estos dos jóvenes empresarios conocieron a su suministradora eléctrica, Gesternova, en una manifestación antinuclear en Barcelona. Fue hace tres años. Hasta entonces y, pese a moverse en ambientes ecologistas, no conocían la existencia de este tipo de empresas.
“No sabíamos que había estas compañías y no lo dudamos. La luz nos resulta más barata pero, aunque fuese más cara, no nos cambiaríamos, solo por conciencia ecológica. Es una satisfacción personal no contribuir a la contaminación del planeta y, de paso, vas ahorrando algo de dinero”, explica Laura.

La luz nos resulta más barata pero, aunque fuese más cara, no nos cambiaríamos, solo por conciencia ecológica. Es una satisfacción personal no contribuir a la contaminación del planeta y, de paso, vas ahorrando algo de dinero

Las facturas de luz del negocio de esta pareja apenas varían. El precio se mantiene estable. Esta fue la primera ventaja que Laura y Lander sacaron de apuntarse a la energía verde.

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